FUNDAMENTOS ECONOMICOS DEL DERECHO A LA PATENTE

JENNIFFER KELLY 2014-1250


Antes indagar que son los fundamentos económicos del derecho a la patente, debemos saber ¿Qué es una patente?, ¿Qué es un fundamento económico ?, y ¿Qué es el derecho a la patente?, como introducción al tema tratado para saber a qué nos referimos cuando hablamos sobre los fundamentos económicos del derecho a la patente.
¿Qué es una patente?
Una patente es un conjunto de derechos exclusivos concedidos por un Estado al inventor de un nuevo producto o tecnología, susceptibles de ser explotados comercialmente por un período limitado de tiempo, a cambio de la divulgación de la invención.
El registro de la patente constituye la creación de un monopolio de manera artificial, y se enmarca dentro de la propiedad industrial, que a su vez forma parte del régimen de propiedad intelectual.
Se entiende por invención toda idea, creación del intelecto humano capaz de ser aplicada en la industria que cumpla con las condiciones de patentabilidad previstas en esta ley”. art.1 ley 20-00.
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Derecho de patentes
El Derecho de patentes es el marco jurídico que da pie a un régimen o sistema de patentes que sirve de apoyo e incentivo a la innovación tecnológica y fomenta el desarrollo económico.

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Valor jurídico
Documento o registro legalmente definido como importante. Prueba legal de autoridad o de transacción de negocios, derechos u obligaciones exigibles, o la base para una acción legal, todo esto descansa en la importancia del valor jurídico.
La economía, en cuanto a disciplina científica, puede tan solo pretender la exposición de ciertas consecuencias de fenómenos sociales tales como las patentes. No puede, sin embargo, valorar esas consecuencias, valoración que corresponderá hacer en base al esquema axiológico que adopte en definitiva el destinatario de la información suministrada por la ciencia económica. Así, si esta ciencia pudiera determinar que las patentes constituyen un factor impulsor del progreso técnico, no se inferiría de allí inmediatamente la conveniencia o ventaja de esa institución jurídica.
¿Qué es un fundamento económico?
El fundamento es el principio de algo o su razón principal, una idea común: algo fundamental que actúa como factor determinante.
La Economía es la ciencia que estudia la forma en que una determinada sociedad resuelve sus problemas económicos y es el estudio de la manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para producir mercancías valiosas y distribuirlas entre los diferentes individuos de la sociedad.
Ahora que ya sabemos lo que significan cada uno de los términos podemos expresar que el fundamento económico del derecho a la patente son todo los principios o las razones económicas que se pueden manifestar al solicitar una patente desde su inicio hasta la extinción de la patente.
Fundamento de la patente
Una persona que recibe una patente de invención, el derecho exclusivo a impedir que otros fabriquen, usen, vendan o comercializar el producto patentado en los Estados Unidos. Un inventor puede recibir una patente sólo después de pasar por el proceso de patente, que implica la presentación de una solicitud a la Oficina de Patentes y Marcas para su revisión y aprobación.

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Teoría contractual
es una corriente moderna de filosofía política y del derecho, que piensa el origen de la sociedad y del Estado como un contrato original entre humanos, por el cual se acepta una limitación de las libertades a cambio de leyes que garanticen la perpetuación y ciertas ventajas del cuerpo social. No es una doctrina política única o uniforme, sino un conjunto de ideas con un nexo común, si bien extremadamente adaptable a diferentes contextos, lo que explica su vitalidad y su capacidad para ir evolucionando y redefiniéndose hasta la actualidad.
Teoría del invento
Inventar es hallar algo nuevo o desconocido hasta ese momento, proviene de la palabra en latín inventum, y a lo largo de la historia hubo personas que se han dedicado a inventar, es decir descubrir algo nuevo y útil para el hombre.
Los inventos pueden patentarse, es decir protegerlos para que se reconozca la invención por parte de su autor, y solo él pueda explotarlo, aunque hay muchos inventos que nunca llegaron a patentarse e incluso algunos inventos se patentaron por parte de otra persona que ni siquiera fue su autor (uno más listo). También el autor puede vender los derechos de la patente, como por ejemplo a un fabricante y que sea este último quien comercialice el objeto patentado.
Beneficios de una patente
Algunos de los argumentos habituales a favor de las patentes mantienen que los beneficios que una patente le otorga a un inventor son:
Motiva la creatividad del inventor, ya que ahora tiene la garantía de que su actividad inventiva estará protegida durante 20 años y será el único en explotarla.
Si la patente tiene buen éxito comercial o industrial, el inventor se beneficia con la o las licencias de explotación que decida otorgar a terceras personas.
Evita el plagio de sus inventos.
Fundamentos económicos del derecho a la patente
En el año 2000, República Dominicana adecua su legislación de Propiedad Intelectual al Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Como consecuencia de lo anterior, el 8 de mayo del año 2000, se crea la Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial, derogando la Ley 4994 sobre Patentes de Invención del año 1911, y la 1450 sobre Marcas de Fábricas del año 1993, la cual establece la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI) como organismo rector, responsable de otorgar los derechos exclusivos sobre las distintas modalidades de Propiedad Industrial.
El estudio económico de las patentes reconoce varias etapas. En una primera etapa, el régimen de patentes constituía una institución novedosa, que chocaba con las ideas de libertad económica vigentes en esa etapa, o sea los finales del siglo XVIII y los inicios del siglo XIX. Estos factores llevaron a una amplia discusión a nivel de la doctrina económica que no arrojo resultados teóricos decisivos; en los hechos, sin embargo, la legislación de patentes alcanzo una rápida difusión a partir de este periodo.
El fundamento económico de existencia, por un lado, de los derechos de autor y de patente y, del otro, de los derechos de marca, es diferente.
Los derechos de autor y las patentes son derechos que protegen intereses en relación con bienes con unas determinadas características: bienes de información o bienes intelectuales.
Y este tipo de bienes presentan dos características importantes: características de bienes públicos, en sentido económico.
- Inexistencia de rivalidad: el uso que una persona haga de un bien de información o bien intelectual (ya sea una novela, un programa de ordenador o la invención de un nuevo producto) no disminuye las posibilidades de uso o consumo del mismo bien por los demás. En el consumo de la información no existe rivalidad
- Inexistencia de exclusión: Sin la intervención del sistema jurídico, el fabricante de un bien intelectual no puede impedir el consumo de un bien por los que no le han pagado el precio que exige. Como cualquier comprador del bien de información puede replicar y redistribuir está a un coste bajo (cercano a cero, en algunos casos) el fabricante original del bien no podría recuperar las inversiones en producción de información en primer lugar
→ Costes fijos elevados y costes variables derivados de proporcionar información a los consumidores muy bajos.
• La combinación de estas dos características lleva al problema de los incentivos a producir este tipo de productos → problema grave de sub-producción de bienes informacionales
• Concesión de derechos de PI: derechos legales que permiten al titular del derecho excluir de la competición otros recursos para producir bienes informacionales. Ello permite al titular, en la mayoría de los casos, cobrar un precio positivo por el bien (por encima del coste marginal, que puede ser cercano a cero), lo que constituye una posible vía para mitigar el problema de los incentivos a la producción de bienes intelectuales.
• El reverso del efecto incentivo viene dado porque el precio que se pedirá será de ordinario superior al coste marginal de un uso el bien (cercano a cero, dada la no rivalidad), lo que resulta en otra ineficiencia: falta de suficiente acceso a los bienes de información a causa de los derechos exclusivos, y precios muy superiores al coste marginal de acceder a la información→ dilema de incentivos frente a acceso
• Marcas: problema económico diferente. Los nombres, imágenes o símbolos protegidos por unas marcas no constituyen bienes informacionales valiosos en sí mismos. Su valor deriva de su utilización como instrumentos de comunicación con los consumidores.
• Más específicamente, mediante las marcas, los consumidores asocian el bien protegido por la marca con un determinado fabricante o productor y, por tanto, los consumidores consiguen reducir los costes de búsqueda de bienes y servicios.
• Esta asociación en la mente de los consumidores proporciona a los fabricantes de bienes protegidos por marcas el incentivo a mantener una determinada calidad a lo largo del tiempo o, de lo contrario, la asociación positiva al valor se perderá (y, con ello, las inversiones en publicidad necesarias para hacer que la marca sea familiar para los consumidores).
¿Cuánto vale mi patente?
En un momento dado, el titular de una patente suele preguntarse en cuánto cabe estimar su patente. Las razones de querer saberlo varían mucho de un caso a otro. Puede tratarse de un inventor que desee movilizar fondos para que su invención pase de la trastienda al mercado, de un líder en tecnología que desea evaluar cuánto vale su invención, pasando por los que desean obtener una licencia sobre dicha invención o, por el contrario, de los que lleven mucho tiempo ya en el mercado y se den cuenta de que para preservar la competitividad la mejor opción que tienen es acordar licencias por el uso de su técnica nueva o mejorada.
Pero, sea cual sea el caso, cada invención tiene su propio precio, que depende, por lo general, de los cinco factores siguientes:
• Importancia de la patente. Las patentes de invenciones de vanguardia, a saber, invenciones que abren camino en nuevas esferas de la tecnología, o son pioneras en el sentido de que dan respuesta a problemas que se plantean desde hace mucho, son las que mayor valor revisten. Entre los ejemplos de esas patentes cabe citar la lámpara incandescente de Edison, el motor Benz, la reacción en cadena de la polimerasa de Cohen, la primera fotocopiadora o toda invención que todavía no conocemos, como la de un medio para curar definitivamente el SIDA. En esos casos, las patentes son tan sumamente innovadoras que confieren al titular un monopolio completo en relación con un sector en su totalidad y revisten un valor primordial, que a menudo se cifra en miles de millones de dólares. Aunque la mayor parte de las patentes nunca llega a alcanzar ese valor, revisten importancia en el sentido de que pueden ser un elemento que induzca a la competencia a empezar a innovar a fin de mantenerse a la par con nuevos productos y tecnologías del mercado, o, por el contrario, a obtener una licencia de un titular de una patente que desee concertar ese tipo de acuerdo. Las patentes que sólo aportan pequeñas mejoras a productos ya existentes son, por lo general, las que revisten menos valor, aunque no siempre sea así el caso. A la hora de cifrar una patente, lo que suele plantearse, ya sea que dicha patente aporte pequeñas mejoras a un producto existente o sea toda una innovación, es lo siguiente: “¿Cuánto estaría dispuesta a pagar la competencia para utilizar mi producto o proceso protegido?”
• El mercado. La dimensión del mercado, el número de artículos que serán fabricados y el costo de cada uno de ellos también incide de manera considerable en el valor de una patente. ¿Qué volumen de ventas cabe esperar que genere la patente y durante cuánto tiempo? El microprocesador Intel®, cuyo valor en el mercado se cifra en miles de millones de dólares, constituye un buen ejemplo de ese tipo de artículo.
• Validez de las patentes. Las patentes permanecen en vigor un máximo de 20 años, lo que significa un monopolio potencial durante todos esos años. Las patentes que acaban de entrar en vigor y susceptibles de preservar esa situación virtual de monopolio suelen, como es lógico, revestir mayor valor. Lo que es raro es que una patente que esté a punto de expirar constituya una amenaza de peso para la competencia. Lo más seguro es que llegados a esa fase, la competencia haya formulado una tecnología o un producto que no interfiera en modo alguno con la situación de monopolio de los titulares de la patente. Además, hay que tener en cuenta el potencial de vida comercial de una patente, es decir, el período durante el cual cabe esperar que la patente aporte beneficios económicos, en caso de que haya otras patentes que más adelante ofrezcan mejores soluciones que esta última.
• Estado de la técnica. El número de documentos citados o de productos patentados que existen en un ámbito de innovación inciden también en el valor de una patente. Por lo general, si el artículo inventado no es sino uno entre otros muchos del mismo tipo, los consumidores tendrán mucho entre lo que escoger y el valor de cada patente en ese ámbito particular revestirá relativamente menos valor que una patente de tipo único a ojos de la clientela.
• Importancia de la patente. Cada patente es importante por sí misma en una esfera particular y, por lo general, formará parte de una estrategia general de P.I. encaminada a maximizar los beneficios potenciales de la misma o a permitir que otras patentes maximicen sus propios beneficios. Entre los ejemplos de este tipo de patentes están las que se utilizan para impedir que terceros se introduzcan en el mercado. A esos ejemplos vienen a añadirse las patentes que complementan una patente inicial y dependen de la protección que confiere esta última para tener éxito. No es raro que las compañías farmacéuticas y de telecomunicaciones soliciten nuevas patentes para proteger una primera generación sólida de patentes, ganándose así una gran cuota del mercado y la posibilidad de negociar licencias y regalías en torno a una tecnología protegida y muy codiciada.
¿Cuánto cuestan las patentes?
Los costos de las patentes se dividen en cuatro tipos. En primer lugar, los costos relacionados con las tasas de solicitud y otras tasas de tramitación pagadas a las oficinas nacionales o regionales de patentes. Dichos costos varían ampliamente de un país a otro (cabe obtener información sobre las tasas directamente de las oficinas nacionales de propiedad intelectual) y son habitualmente inferiores a los otros costos que se mencionan a continuación.
En segundo lugar, los costos relacionados con los abogados/agentes de patente que prestan asistencia en la redacción de la solicitud de patente. Si bien es optativo el uso de un abogado/agente de patentes (salvo que el solicitante no resida en el país y la legislación exija que esté representado por un abogado o agente reconocido en el país), normalmente resulta aconsejable obtener asesoramiento jurídico al redactar un documento de patente. Las tasas de los abogados de patentes varían significativamente de un país a otro y entre un abogado/agente y otro.
En tercer lugar, los costos de traducción. Dichos costos resultan pertinentes únicamente cuando se solicita la protección de la propiedad intelectual en países cuyo idioma oficial es distinto del idioma en el que se ha preparado la solicitud, y pueden resultar elevados, especialmente en el caso de las solicitudes de patentes de gran contenido técnico.
En cuarto lugar, el costo de mantenimiento de las solicitudes y patentes por medio de pagos efectuados a la oficina de patentes. Dichas tasas se pagan habitualmente a intervalos regulares (por ejemplo, cada año o cada cinco años) con el fin de mantener la solicitud o la patente. La protección de las patentes durante todo el plazo de protección (en general, 20 años) en varios países puede resultar una empresa bastante cara, teniendo en cuenta asimismo que las tasas de mantenimiento anuales suelen incrementarse a medida que se incrementa el plazo de protección. Dichos costos tendrían que compararse con la amplia gama de beneficios que se derivan de los mismos. En el caso de las PYME dispuestas a solicitar la protección por patente en varios países, el servicio ofrecido por el sistema del PCT, administrado por la OMPI, puede reducir considerablemente las tasas y simplificar los procedimientos.













Reserved: Estrategia general de P.I.
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